7 ene. 2016

Simpatía, entendimiento e identificación.

Estaba pensando en todas los cosas que pasan por mi cabeza durante el día. Pensaba también en cuántas personas estarían pensando en lo mismo en ese momento. Por ejemplo, hace un par de noches, cuando me dirigía a cepillar los dientes, encontré que mi gatito se había subido al retrete y había alcanzado el papel de baño, lo había mordido y rasgado y había hecho un gran desastre regando los restos de papel roto sobre el piso. En ese momento pensé que mi madre, al enterarse, iba a castigarlo gritándole y encerrándolo, como siempre. El pobre iba a terminar llorando en el segundo piso queriendo salir de su prisión, como siempre también. Él odia estar encerrado, y se aburre rápido. Por eso, en ese instante, lo único que pasó por mi cabeza fue limpiar la evidencia y llevar a mi gatito lo más lejos posible del baño. Ahora, si lo pensamos, en el momento en que yo hacía eso, alguien más en el mundo debía estar protegiendo a su mascota de un castigo al igual que yo. No puedo haber sido el único en todo el planeta, ¿no? Yo lo sé, es estúpido pensar en cosas como esas. Sin embargo muchas cosas como esas pasan por mi cabeza últimamente y simplemente no puedo evitarlo.


Este fin de semana que pasó, decidí limpiar mi habitación para recibir las fiestas y me llevé la grata sorpresa de encontrar tantísimas monedas que juntas sumaban s/. 15.50. Pensé que podría ir a la tienda y comprar Pringles. Me gustan mucho, y comerlos echado y mirando una serie, me hace feliz. Me hubiera sentido muy afortunado por todo si no hubiera encontrado también un USB drive debajo de mi cama. Era pequeño, blanco y azul brillante. Lo reconocí de inmediato y no pude negarme. El diablo tiene formas de llamarte a actuar difíciles de resistir, pensé. Cuando abrí la memoria en la laptop, arrastrado por la inercia, sentí aquello comparado a aquel día en la escuela en la que me oriné en mis pantalones. Sólo tenía cinco años y me había estrellado de cara con la realidad al encontrar los servicios cerrados cuando quise entrar a usarlos. Sentí el chorro tibio caer por mi pierna derecha, mientras que debajo de mis pies se formaba un charco oscuro transparente. Desperté e intenté sacudir la sensación de cosquilleo. Era como un miedo opaco atrapado en mi pierna.



No es gracioso, pero sí curioso ver que aquello que antes resultaba tan familiar y parte de mi, sea ahora algo ajeno y lejano, tan sombrío y símbolo de rencor. Los rostros en las fotos y en los vídeos me parecieron como de las películas; todos llenos de vida y alegres en el momento, como fingiendo algo que hoy ya no existe. Qué grandes actores fuimos, pensé con tristeza mientras recordaba lo melancólico que me ponen estas fechas de fiestas y celebración. No me gusta la Navidad ni la celebración de año nuevo por el mismo hecho de que yo, siendo una persona asocial y un tanto misántropo, odio el contacto personal e intimo con las personas. Estas fechas están llenas de gente corriendo a todas partes, llenándose de estrés y fingiendo que son felices y aman a todos, dibujando sonrisas falsas que se despegan con fuerza como un wristband al terminar una fiesta.


No sé si me siento acongojado ahora, siempre lo he sido, o si estoy siendo algo negativo. Pienso. Abraham Valdelomar fue una persona melancólica, ¿verdad? Alguna
vez lo leí en algún lado; y si no lo hice, pues sólo basta con leer "Tristitia" para adivinar cuanta melancolía podía guardar dentro de él. Me sé el poema de memoria. Es lo único que recuerdo de su obra aparte de sus cuentos tristes en Ica que nunca quise leer otra vez. 


"Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,

se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.
Dábame el mar la nota de su melancolía
;el cielo, la serena quietud de su belleza;
los besos de mi madre, una dulce alegría,
y la muerte del sol, una vaga tristeza.
En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado, del mar,
y lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar."

No me gusta la idea de verme como una persona melancólica, pero creo que debo comenzar a aceptarlo y vivir con eso. Valdelomar lo era, Vallejo lo fue también. ¿Acaso debo sentirme especial por eso? Mi estado anímico es algo sosegado y vago. No es que sea infeliz, sólo que a veces pienso que no me es fácil romper la burbuja ésta, llena de pensamientos nostálgicos que me atrapan a veces. Es como vivir en el intento constante de romper el mal hábito de ser pesimista sobre las cosas terribles y tristes que suceden a diario. A veces desearía sólo ignorar las noticias, la realidad, y viajar muy lejos. Irme como Vallejo, y escribir bajo la lluvia en algún país foráneo. 

Esto exactamente debe estar pensándolo alguien más en este momento. Escapar y escribir bajo la lluvia. Bueno, Vallejo fue exiliado dos veces, pero alguien debe estar pensando también en eso ahora. ¿Es triste? Enterarnos de que lo que pensamos no es algo tan personal como lo creíamos. Generalmente creemos que lo que es tan íntimo y está dentro de nosotros jamás ha sido visto, imaginado, alcanzado, oído, o pensado. Pero, veamos, existen millones de personas en este planeta, sin contar a los que ya murieron y lo que murieron antes que ellos, y antes que los otros, y así sucesivamente. Es seguro que lo que pensamos, hacemos, ideamos, decidimos, o experimentamos ha sido ya hecho por alguien más, o está pasando ahora. Ahora me pregunto si es tan malo en verdad.

Estos últimos días, después de las fiestas, me la he pasado buscando films para ver. Le he tomado cierto interés a los dramas. Vi, por ejemplo, tres películas que me gustaron. Contracorriente (2009), Beautiful Thing (1996) y Mysterious Skin (2004), siendo esta última la que se ha convertido en la mejor película que he visto en mi vida. (Desde mi opinión personal, desde luego.) Ahora, algo que he pensado es que si viendo estos films, me he sentido identificado, tocado, conmovido, etc. es porque el director logró transmitir lo que quería transmitir. Mi estado de ánimo, mis palabras, mis emociones, mis propias experiencias reflejadas en las experiencias de otros es simplemente maravilloso.


Una vez, Björk dijo lo siguiente:

“There are certain emotions in your body that not even your best friend can sympathize with, but you will find the right film or the right book, and it will understand you.” 



Creo que no es triste, sino hermoso saber que lo que yo pienso, siento y experimento, puede ser sentido por alguien más. Y no sólo eso, sino que puede ser expresado en palabras, imágenes y sonidos.



2 comentarios:

Alex dijo...

Para los que no somos tan extrovertidos, la época navideña, nos trae presión, con la alegría forzada que es casi mandatorio demostrar
Yo como tu también soy un poco misántropo (soy tímido con desconocidos, pero muy confianzudo con mis amigos).
Gracias por el poema: no conocía este poema, ni me suena el nombre.... tendré que buscar más info.
Y sobre las películas: Beautiful Thing me gusta mucho. Mysterious Skin también, aunque la vi hace unos meses y no me impactó tanto como la primera vez que la vi.

Sebby dijo...

My thoughts after reading your post:


"I think there are two ways you can see the world. You either see the sadness that's behind everything or you choose to keep it all out."

I can tell you I've been in both places. Once I kept sitting in front of my screen watching and reading about all the evil and injustice on this planet. I literally spent hours a day crying myself out and feeling so powerless and weak. Then I said enough and did the exact opposite. I unliked all the news pages, stopped watching TV. It was just too much for me to take it. I closed my eyes pretending it was all okay. I think I just got tired of the pattern I discovered back then - no matter what happened it never really changed. Some things were getting fixed, but then the new ones appeared. And I couldn't help it.

To this day I'm not quite sure if any of those ways was right. And probably the best choice is to keep balance, find a middle way. And even though the logic whispers: "don't get sad over those things, you can't change them", I feel it differently. If I can't do anything - at least I'll pay attention. At least I'll shed one single tear, because people in need deserve it. It's my way to honor their suffering. My own "minute of silence".

Thinking of what you wrote about the same things happening at the same time... It's funny, because recently I read almost the same words. I can't tell you where, but the context was to never give up, because what I feel is not unique and many people felt or feel the exact same thing. It makes me think that despite all the differences between humans, deep down inside we are pretty much the same. We all want security, freedom, love and ultimately happiness. And throughout our lives we strive to get it. With better or worse result. ;-)

Sebby

PS Did you know I find sadness being the most beautiful of all the feelings? Yeah, it says a lot about me, haha, but still. :D